Roma Burgundy · Edición de 500 piezas numeradas
Hecho a mano en Ubrique · Envío gratis desde 99 €
JESUS YUSTE
Perro adoptado atigrado con collar de cuero verde botella junto a su nueva familia en un pueblo blanco

Paseos · Guía de estilo · Por tamaño y situación

Collar para un perro recién adoptado: seguridad, chapa y paciencia

Un perro que sale de una protectora necesita, las primeras semanas, más sujeción que estilo: un arnés del que no pueda zafarse, un collar con chapa y una correa enganchada a los dos. El collar de cuero tiene trabajo desde el primer día, llevando tu teléfono. Pasear solo con él, cuando el perro confíe en ti y en la calle.

Detalle de el collar verde botella en el cuello de un perro adoptado
Perro adoptado · El collar Roma en verde botella

Tienda · hecho a mano en Ubrique

Collares para perro adoptado.

Talla habitual de collar: XXS a XL. Elige color y talla y llévatelo desde aquí.

Collar Roma liso de cuero

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Collar Roma liso para su perro adoptado49 € · Verde botella

Talla del collar · contorno de cuello

Marcadas, las habituales en un perro adoptado adulto. Mide su cuello sin apretar: la holgura ya va incluida. Calcular su talla ›

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En un vistazo

Talla habitual de collarXXS a XLLa de su cuello real, que puede cambiar si gana pesoCalcular la suya ›
CuelloMídelo en casa; la talla de la ficha es orientativa
Peso adultoEl de su ficha de adopción, que suele subir las primeras semanas
PeloDe cualquier tipo; en protectora abundan mestizos, podencos y galgos
¿Collar o arnés?Arnés que no se pueda quitar, collar con chapa y correa a los dos mientras tenga miedo
Correa1,2 m, con un segundo enganche al collar las primeras semanas
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Las primeras semanas de un perro adoptado: cuando más se escapa

Un perro que acaba de salir de la protectora no conoce tu casa, ni tu calle, ni todavía su nombre nuevo. Muchos centros de adopción explican la adaptación con la regla de los tres: tres días en los que el perro está desbordado y puede esconderse o no comer; tres semanas hasta que empieza a soltarse y enseña su carácter; y tres meses hasta que se siente en casa. No es un calendario exacto, pero da idea del tiempo que necesita.

En ese periodo, cualquier susto puede acabar en huida: un petardo, una moto, una puerta que se queda abierta. Y no pasa solo con galgos. Los podencos y demás perros de caza, los mestizos criados en el campo y los que nunca han vivido en un piso reaccionan igual: si se sueltan, corren lejos de lo que les asusta, no hacia ti.

Los momentos de riesgo se repiten: la puerta de casa, el portal, el ascensor, bajar del coche. La Protectora de Barcelona añade dos más: no dejarlo atado a la puerta de una tienda y desconfiar de los pipicanes de valla baja, que muchos perros saltan. La Ley 7/2023 de bienestar animal también pide a los dueños vigilar a sus animales y evitar su huida.

Su talla

Un perro adoptado adulto suele llevar la XXS a XL.

XXS20–24 cm
XS25–29 cm
S30–35 cm
M36–41 cm
L42–49 cm
XL50–58 cm

Cuello habitual: el suyo, medido en casa. Mide el suyo con una cinta, sin apretar y sin sumar nada: la holgura ya va incluida. Calcular su talla ›

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Doble sujeción para un perro adoptado: arnés, collar y correa a los dos

Durante la adaptación, las protectoras piden doble sujeción. La de Barcelona lo describe así: arnés y collar a la vez, con una correa de doble mosquetón sujeta por un extremo al arnés y por el otro al collar. Si el perro se zafa de una pieza, la otra le sigue sujetando.

  • Arnés: que abrace el cuello y el lomo, de los que no se salen al recular. Los que solo rodean las patas delanteras son fáciles de quitarse.
  • Collar: de hebilla bien ajustado o, en perros muy miedosos, una martingala, que se cierra un poco si intenta sacar la cabeza.
  • Correa: de dos mosquetones, y nunca extensible.

Con nuestras piezas, la verdad por delante. El arnés Roma reparte la fuerza en el pecho, pero no está pensado como arnés antiescape, y la correa Roma lleva un solo mosquetón. Para estas semanas, prioriza la seguridad. Nuestro collar sí tiene trabajo desde el primer día: llevar la chapa y ser el segundo punto de sujeción. El arnés y la correa de cuero llegarán cuando pasee tranquilo.

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Cómo medir el cuello de un perro que aún no se deja tocar

La ficha de la protectora da una talla aproximada, pero el cuello hay que medirlo en casa. Si el perro todavía se aparta de las manos, no lo fuerces el primer día: espera a que se acerque solo y mide en dos o tres intentos cortos, con un premio después de cada uno. Si la cinta le asusta, usa un cordón: rodéale el cuello a media altura, pellizca el punto donde se cruza y mídelo luego sobre la mesa.

Hay un atajo útil. Si ya lleva un collar que le queda bien, el medidor de tallas tiene la opción «Con su collar», que calcula la talla midiendo ese collar en lugar de su cuello. Y si es galgo, whippet o podenco, señálalo en la opción de lebreles y el collar quedará a un dedo.

Dos avisos más. Muchos perros llegan delgados y ganan peso en las primeras semanas: vuelve a medir al mes, porque el cuello también engorda. Y cada día, antes de salir, tira suavemente del collar hacia las orejas; si pasa por encima, ciérralo un agujero.

Su color

Verde botella para su capa.

Es el tono que más contrasta con el pelo más habitual de la raza. Las cuatro pieles de la colección Roma, con el mismo pespunte crema y los herrajes dorados:

Collar Roma liso en cuero verde botella
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Chapa con tu teléfono y microchip a tu nombre

El microchip es obligatorio, pero solo lo lee un lector, en una clínica o una protectora. La chapa la lee cualquiera que encuentre al perro. Por eso la Protectora de Barcelona insiste en ponerle, además del chip, una chapa en el collar con un teléfono: es la vía más rápida para que vuelva. Los datos de la Fundación Affinity muestran cuánto queda por hacer: de cada cien perros que entraron en una protectora española en 2023, solo 27 llevaban microchip.

Al adoptar, revisa tres cosas:

  • Que el chip figure ya a tu nombre y con tu teléfono en el registro de tu comunidad autónoma.
  • Que la chapa cuelgue del collar, que es lo que se queda puesto en casa, y no del arnés que le quitas al volver.
  • Que el número se lea bien y, si cabe, que haya un segundo teléfono.

Con un perro muy miedoso, un localizador GPS en el collar ayuda: no para soltarlo, sino para encontrarlo si algo falla. Y si se escapa, no corras detrás llamándolo a voces; avisa enseguida a la protectora, que sabe cómo buscar a un perro asustado.

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Colores para galgos atigrados, podencos canela y mestizos negros

En las protectoras abundan los perros de caza y los mestizos, y sus capas piden cueros distintos:

  • Canela, rojo o leonado, el color de muchos podencos: verde botella, el que más resalta.
  • Atigrado, barcino o negro, frecuente en galgos y mestizos: camel.
  • Blanco, pío o con manchas: burdeos o negro.

Para las primeras semanas, el liso. Es un collar de trabajo: lleva la chapa, se pone y se quita deprisa y no tiene relieves que se enganchen en una valla o en las cinchas del arnés. El de pinchos, que lleva sus conos dorados a ambos lados y detrás, nunca pegados a la hebilla, queda para más adelante, cuando el perro pasee seguro y te apetezca darle un toque de estilo. Para empezar, el collar Roma liso en verde si es canela, o en camel si es oscuro.

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Paseos cortos, correa corta y un cuero que también se adapta

Los primeros paseos, cortos, a horas tranquilas y por las mismas calles, dejándole olfatear todo lo que quiera: así lo aconseja la Protectora de Barcelona. Con 1,2 m lo llevas cerca sin agobiarlo. Cuando pierda el miedo y acuda a la llamada, la de 1,8 m o una cuerda larga en una zona cerrada le darán más margen. Soltarlo, solo en recintos vallados y cuando ya responda a su nombre, aunque haya que esperar meses.

El cuello también merece atención estas semanas. Si llega con la piel irritada o con calvas, que lo vea el veterinario antes de ponerle nada encima. El primer baño en casa, sin collar; y si el cuero se moja, a secar a la sombra, nunca junto al radiador. Lo demás está en cómo cuidar el cuero.

Si tu perro es un galgo, su caso tiene matices propios en la guía del collar para galgo; si es un podenco, en la del collar para podenco.

Preguntas

Lo que más nos preguntan sobre el collar para perro adoptado.

¿Cuánto tiempo hay que llevar doble sujeción con un perro adoptado?

No hay fecha: hasta que pasee sin sobresaltos y responda a su nombre. Si te guías por la regla de los tres, piensa en meses, no en días.

¿Le pongo el collar de cuero desde el primer día?

Sí, para que lleve la chapa desde el primer momento. Para pasear, añádele un arnés del que no pueda salirse y una correa enganchada a los dos.

¿Un perro asustado puede sacarse el collar?

Sí: le basta recular con fuerza si el collar va holgado o si tiene la cabeza fina, de lebrel. Por eso, las primeras semanas, nunca solo collar.

¿Qué pongo en la chapa?

Lo esencial es tu teléfono, bien legible, y si cabe un segundo número. El microchip guarda el resto de los datos.

Mi perro adoptado es mestizo, ¿qué talla le pido?

La que salga al medir su cuello, sin más. Si nunca has medido a un perro sin raza definida, sigue los pasos de la guía sobre el collar para perro mestizo.